
Aunque parezca raro, la Tiguan es la segunda incursión de los de Wolfsburgo, y de acuerdo a lo evaluado, es un producto sólido, bien equipado y con una planta motriz apta para una exigencia moderada.

El motor es un naftero de 2 litros turboalimentado que desarrolla 200 CV y está acoplado a una caja de seis velocidades que le confiere al motor un bajo régimen en ruta, lo que se traduce en un consumo contenido. En ciudad, precisa poco más de 11 litros para hacer los 100 kilómetros.

En cuanto al equipamiento, incluye: ABS, seis airbags, estéreo con mp3, computadora de a bordo, control de estabilidad y tracción, doble regulación de volante y butacas y control de velocidad crucero, entre otros.

La tracción integral es la encargada de darle el toque off road al Tiguan. Si bien carece de reductora, lo que lo ubica en el segmento de las 4x4 Light, la 4Motion se encarga de transmitir la potencia a las ruedas circunstancialmente, lo que asegura diversión en terrenos barrosos o desparejos.
Pero más allá de sus cualidades aventureras, el Tiguan tiene espacio para la familia o amigos. Las plazas traseras alojan tres personas sin ningún problema. El baúl de 400 dm3 es configurable, aunque la boca de carga está un poco alta.
La versión que probamos, Sport & Style, tiene un abanico importante de rivales. A saber: Honda CR-V, Hyundai Tucson, Jeep Compass, Kia Sportage, Nissan X-Trail y Toyota Rav4. Por calidad y dinamismo, el Tiguan es un producto a tener muy en cuenta.

























El Spark es una evolución del Matiz, un Daewoo que supo comercializarse en nuestro país y del que hoy se ven diversas unidades por las calles, aunque en esta oportunidad se comercializa bajo el ala de Chevrolet.
El interior encierra diversas peculiaridades. Cuenta con un solo espejo eléctrico (del acompañante) y los relojes están empotrados en la parte central de la consola, lo que obliga a quitar la vista del frente, y al mejor estilo oriental, cuenta con apertura interna de baúl y tanque de combustible.

Otro de los puntos destacados de la gama es su precio. Oriundo de Corea, se comercializa a 41.900 pesos, más barato que el Hyundai Atos (42.100) y unos pesos por encima del Suzuki Fun, a 38.750. Para tratarse de un producto importado, su valor es elogiable.








